Hoy, nos ha apetecido
olvidar nuestros labios
por un momento.
Hacer que nuestras pelvis,
se unan en una sola canción
al ritmo de nuestras respiraciones.
Dejar de pensar
en la manera más sencilla
de no hacer ruido.
Sólo centrarnos,
en la manera más bonita
de que nuestros labios
griten al unísono
“Quiero más”.
Importarnos,
sin necesidad
de haber muerto antes.
Abrazarnos,
sin ni siquiera
haber entrelazado palabra.
Morir,
por abracadabra,
En cualquier esquina
de tu espalda.
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