Revolución.
No quiero recriminar ideales,
porque mi corazón es de izquierdas,
pero mi boca desea ser monárquica
para ser la única que reine
en el extenso de tu territorio.
Se acabaron los extremos,
excepto el de tu lengua,
porque me declaro Presidente
de la República Independiente
de tus ojos.
Rojos, de las noches sin dormir,
amarillos, por querer ser como las margaritas,
y morados, morados por defender tu libertad.
Así que..
¡Grita!
¡Grita!
¡Grita!
Por favor,
grita,
que a mi
ya me han abolido la alegría.
Llórame, o lloremos,
hasta que llueva,
nos mojemos,
crucemos el puente
libres e independientes,
amantes de la revolución.
Atrapar al amor entre comillas,
al amor entre tus piernas,
pequeña revolucionaria,
amante de la revolución.
Muestras hermosura en todos tus escritos :)
ResponderEliminarAquí tienes una nueva lectora, revolucionaria.