Anarquía personal,
y el cambio
que sufrirán las calles
de los corazones
que comen debajo
de los puentes,
aquellos que comunican
a la misma vez,
las almas
de aquellos dos.
Benditos puentes
y maldita invención
la del dinero.
El mayor opositor
a la libertad,
el amigo del miedo.
La ausencia
de dinero
es mi verdugo,
me ha matado
el no ser rico,
cuando sólo soy una persona
que quiere ser feliz.
Llegará el día,
en el que los corazones
tengan más valor
que las monedas y los billetes,
y entonces, sólo entonces,
será cuando los puentes
dejen de proteger a las personas,
para unirlas.
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