Autodestrucción,
marginación al amor
como a la lluvia,
porque soy uno de los pocos
que la aprecia,
más sola que la una,
las dos, las tres, las cuatro,
hasta las cinco
despierto,
odiando la cama,
y soñando
con que hay alguien más
que el viento
acompañándome
esta noche.
Estoy ausente, lo sé,
pero también sé
que por h o por verte
voy a morir entre todas
las calles de color carne
que me dé por descubrir.
Para autodestrucción,
la mía.
Mi cabeza, revienta
no lo soporta
a tientas
que posea estabilidad
que antes poseía.
Mi poesía
y tú como poesía,
que si te mueres
mi poesía también,
pero que si me muero
mi poesía seguirá
andando por ahí
libremente.
Así que por favor,
mátame
para que te importe.
Ya que vivo
no lo hago
ni lo haré,
ya que he muerto
para saber
que un día
te importé.
No hay comentarios:
Publicar un comentario