lunes, 26 de mayo de 2014

Orgullo de infidelidad.

Miles de hojas en blanco
y un sólo año entre medias
algún par de labios también
y sangre a borbotones,
los días más blancos
que las hojas
y las heridas más abiertas
que tus piernas por las noches.

Miles de películas en la pantalla
y ninguna de ellas es porno
pero lo parece
porque siempre acaba
habiendo sexo de por medio,
como los capítulos de tu libro favorito
que los lees una y otra vez
y nunca te cansas.

Voy a besar
un millón de veces a tu mente
para que tu cuerpo le siga
y conseguir unificar
todo lo que mi mente me pida
y tu cuerpo consiga.

No prometo ser fiel
porque quiera o no
hay miles de centímetros de ti
con los que me quiero acostar
así que no me pidas fidelidad,
porque yo no soy de piedra,
sólo soy un humano resignado al azar
a matar, y a rezar
al único Dios que me impone respeto:

El que no me mires a los ojos
cuando te entrego
la última gota que me queda
de infidelidad.

Por eso escucha,
te soy infiel
con todas las partes de tu cuerpo
así que, qué más da
si al fin y al cabo
por h o por verte,
siempre acabo muerto.

También dicen
que la unión hace la fuerza,
y para fuerza, la de mi mente
que aguanta que le seas infiel
con mi cuerpo
porque por h o por verte,
siempre, pero siempre,
acabo muerto por tus huesos.

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