sábado, 13 de diciembre de 2014

Introducción al caos no ético


Dicen que
al que madruga
dios no existe.
Se acabó.
Los domingos
a follar y no a la iglesia.

No es Domingo,
pero los rayos del sol
me guiñan un ojo
cada cinco minutos
para que les preste atención.

Aún no son las diez de la mañana
dónde nací,
pero parece que
me haya tirado al mismísimo Plutón.
Ya sabéis,
ahora trabaja en otros ámbitos
desde que dejó de ser
una parte del universo.

Reivindico las flores a los vivos
y no a los muertos.

Deja de comerte la cabeza
y comete el nudo de mi garganta
que el de tu boca ya me encargo yo.

Esto no es un poema de los cuarenta.
Son treinta versos indefinibles
que me ha llevado veinte minutos escribir
y que espero que les lleve al menos
diez minutos olvidar.

Así que recuerda que correr es de cobardes y corrernos más fácil que olvidarme.             

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