lunes, 1 de diciembre de 2014

Cuando me quedé ciego por tu culpa.

Hoy es el día perfecto
para escribir el poema
más triste
jamás escrito por nadie.

El cielo está gris,
llueve,
no estás,
alguien muere,
qué más da.

Los que lloramos
somos nosotros,
no las fotos de la pared,
así que voy a cambiar
las fotos sonriendo
por gente llorando.

Necesito algo de empatía.


La diferencia
entre tú y yo
es que tú quieres
morir,
y yo,
ya estoy muerto.

He cerrado
todas las redes sociales
por sólo dos momentos.

En el primero estaba vivo,
y en el segundo
sólo sobreviviendo.

Únicamente dios puede juzgarme,
y dios, no existe.
Jesús, ¿Me escuchas?
Tu padre era de clase obrera
al contrario que todos los vendidos
que ven el aborto
y no lo aceptan.

Nunca nadie dijo,
"Si me quiere ver,
quédate ciego".
Te puedo ver
con los ojos cerrados
o abiertos.
Te puedo ver
hasta sin ojos.

No, joder.
Empiezo hablando
del tiempo
y siempre acabo pensando
en la última vez
que te comí el coño.

No hay comentarios:

Publicar un comentario