Se oscurece el mundo
y mi cabeza empieza a notarlo
porque va desapareciendo por momentos.
Me dispongo a soltar el discurso
que peor me sé para que vuele
entre las cabezas huecas
que no hacen ni eco.
Seco y desierto
alumno del infierno
y adorador del alcohol ilegal
que fue beberte.
No me arrepiento de nada
que haya hecho,
ni de ahogarme ni de verte.
Asombrado ante el león de la selva
que añora ser querido por los demás
y que amplifica mi miedo
a que los demás me oigan
y crean que tengo razón.
Resulta que ahora no veo
no por ser ciego sino por ser sucio
y perturbo tu incredulidad
ante el espectador que no me escucha
y solo me oye.
Espero que seas el correcaminos
y yo tu coyote, para perseguirte
hasta la vida emocional que nos espera
juntos
porque el roce hace el cariño.
Cariño, ni me toques.
Solo quería decirte que
rompí con mi próxima pareja ,
perdí contra el villano
del cómic que leímos en la cama
y dejaste de entender mis letras
cuando te dejé
y empecé a salir conmigo mismo.
Puedes besarme con tus orejas
y escribirte si te dejas
rodear por mis soplos de mil trenzas
y olvidar que eres mi amiga.
Pero ahora es cuando entiendo
que tu sonrisa estaba entre comillas
porque te la había ocasionado otro.
Me voy.
He roto
conmigo mismo.
Voy a robarte esas comillas.
Porque yo aún no me rindo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario