jueves, 9 de enero de 2014

La lluvia

En la cama, despierto y dormido, es indiferente la situación, porque te echo de menos.

Cuando la lluvia cae,  yo en mi cama la oigo, pero no la siento.

Eso es terriblemente cruel, no dormir, ni sentir, ni apenas poder vivir.

Darte cuenta de no poder sentir la lluvia te hace pensar que no estás completo.

Sólo anhelo tu forma de vivir, de hacerme vivir, de hacer que la lluvia vuelva a tener sentido para mi.

Siempre he dicho que me gusta esta sólo, pero es que cuando lo decía no sabía que existías.

Para estar sólo necesitas tener personas a tu alrededor, pero a mi no me importan las personas, a mi me importas tú, yo quiero hundirme en tus clavículas, yo quiero sentirte, yo quiero respirarte, yo quiero comerte, yo quiero morderte, yo quiero... que seamos uno solo en un mundo lleno de personas que no saben diferenciar entre follar y hacer el amor.

Todos los días imagino como sería una vida en la que yo sería feliz, y tú apareces en todas las variantes.

Me imagino siendo feliz en nuestra cama, o en la calle, tanto dentro como fuera del mar, mirando al cielo o revolcándonos por el suelo, follando o haciendo el amor, riendo y llorando.

Me imagino siendo felices muertos.

Horrible, imposible, impensable, de todo menos amable me imagino nuestra despedida si no es por la muerte.

Pero igual que los pájaros pueden volar, nosotros podemos llegar a nadar sin haberlo hecho nunca antes.

Que sepas que me voy a pasar la vida esperando a que esto ocurra.

Me voy a pasar la vida escuchando la lluvia mientras no pueda dormir, me voy a pasar las noches intentando sentir lo que es la lluvia, mirando cada 5 minutos a mi lado para comprobar si has venido a hacerme compañía o si sigo estando sólo.

Al fin y al cabo, la esperanza es lo último que se pierde, o eso dicen. Yo digo que me importa una mierda la esperanza, yo digo que me importas tú.



No hay comentarios:

Publicar un comentario