Te costará menos
salir de la cama los Domingos
que de éste poema.
Palabra del seudónimo
que acaricia tu cintura
por la noche a la luz del sol
de los veintitrés años
de locura transitoria
de nuestra historia de desamor
que acabó en los brazos
del odio menos reconocido del mundo.
El adiós.
Y de dios nada
porque no creo en nada relacionado
con seres superiores que nos controlan
por la simple razón de que si
existieran
nuestras expediciones mutuas
nunca se abrían acabado.
Saldríamos en la Biblia.
Tú destapabas la felicidad
y no ninguna bebida refrescante
que no se creen ni ellos mismo.
Recuerda
como llorando
se nos caían los planetas
donde queríamos vivir
y todos los discos nuevos
que nos faltaba por escuchar juntos
haciendo el amor.
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