viernes, 13 de febrero de 2015

A Allen Ginsberg

Rompe el círculo
que nos protege de la madre
de todas la madre.
La madre locura.

Empieza a destrozar las normas
donde lo del orden es antinatural.

Remienda los precipicios
del amor por ti mismo
y bebe hasta darte cuenta
que ver doble solo significa
que te lo quieres follar dos veces.

Historia de los caídos en combate
de la prosa por lo tradicional
y revolución de las letras mal sonantes
por el amor de ateo.

Una nueva visión del mundo al revés
de norte a sur
y de la moral personificada
en la maquina de escribir
que deseaste romper con la lengua.

Declaramos al horizonte
que esto es el final del mundo
y que por mucha guerra
que nos atribuyan
la verdadera batalla está
en todas las veces que nos hemos suicidado.

Mental o accidentalmente
hemos muerto sin querer y sin saber
que la reencarnación existe en cada poema que escribimos.

Recitar solo nos hace más fuerte ante
los que intentan escuchar el poder
de la palabra de los locos
que ven la realidad como lo que no es
y ven los sueños como la casa
donde tomarse las drogas que no sientan nada bien.

A asesinar la prosa
y las métricas
y las rimas
y los poetas tradicionales al tiempo
porque el tiempo ni siquiera existe.

¿Existe?

Dime dónde porque no lo siento
solo me veo más viejo y más moderno
que los antinaturales del siglo antiguo.

Espero que algún día no se reconozca como nada
que la literatura y la poesía es percepción
de los lectores y no de cuatro
metacríticos que no saben
ni darle un verso adecuado a su madre.


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