Me he dado la vuelta
y me siento como una pluma
rápida y resistente,
lo suficiente
como para mirarte a los ojos y...
bueno déjalo,
mejor déjalo,
nunca consigo detenerme.
Ruido.
Amor.
Dolor.
Esperanza color muerte
Ardor de sentimientos
en la cazuela del alma,
y tu espalda como
mi tablero de ajedrez
y tus manos como
las piezas del puzzle
de mi vida, el cuál,
me ha costado 25 años
acabarlo,
y eso que sólo tengo 19,
19 segundos para sobrevivirme
y atraparte
al amor entre comillas,
al amor entre tus piernas.
Fortuna,
la del hombre del espejo
el cuál me ha mirado,
me odia, lo sé y aún así lo reto
y eso que él sólo
me quiere a su lado
para decir:
"Yo lo he matado,
yo soy una asesino de poetas,
yo soy un asesino mental".
¿Y sabéis qué?
Demencial perdedor
desnúdate y corre,
corre libre
en un mundo sin libertad
dónde las personas están disfrazadas
en forma de dinero
y los "Te quiero" en forma
de correo electrónico.
Te oh, dios
es lo que le digo a las monjas
cuando me levantan el alma
para que me las folle.
Putas
y putos
asnos y burros
cuando me aburro
de la poesía de los ricos,
porque yo lo que quiero es
poesía real, poesía de la calle.
De ti
para mi
y de mi
para nadie,
porque todo esto empezó
el día que quedé conmigo mismo,
y llegué tarde.
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